
Goya,
uno de los mejores pintores más reconocidos y uno de los que más ha
influenciado en los pintores posteriores, por ejemplo, en el surrealismo y el
expresionismo. Incluso da una nueva imagen a la nobleza: “[…] La maestría con que
evoca el brillo de la seda recuerdan a Tiziano o Velázquez. Pero al mismo tiempo
a sus modelos con otros ojos, […] Goya hacía que en sus rasgos se revelara toda
su vanidad y fealdad, su codicia y vacuidad.” ( Gombrich. 1997. p.488).
En esta ocasión me gustaría hablar sobre una
obra en concreto: La maja desnuda. Su
gemela “La maja vestida” refleja una vez más el conflicto en el que se
encontraba Goya en la aristocracia, parte de la nobleza del lado de la
liberalidad de los franceses y otra la otra parte, conservadora.
La maja desnuda es una de las
obras más famosas del pintor. Es un óleo sobre lienzo, pintado entre 1795 y
1800. Se halló junto con otros desnudos femeninos en el Palacio Godoy, Madrid
en 1808. Se consideró una obra pornográfica y provocativa y la Inquisición tomó
medidas “Que se llame a comparecer ante este tribunal al llamado Goya para que
reconozca y diga si son obra suya, con qué motivo las hizo, por encargo de
quién y qué fines se propondría” (VV.AA, 2003. P.128),
pues aparte de ser un desnudo, la representación del vello púbico era algo considerado
demasiado provocativo en la época, según se menciona Stephen Arthing en 1001 pinturas que hay que ver antes de
morir. La maja desnuda.
Siempre
hay que empezar viendo a lo primero que atrae la mirada del espectador, en este
caso la maja, pero creo que es más interesante destacar el fondo para empezar,
pues vemos la clara influencia de Velázquez y del Barroco en el claro oscuro de
la habitación. Vemos también el lugar donde ella posa: no es un decorado, en un
sillón improvisado con unas almohadas y unas sábanas en las que se refleja la
luz. Vemos una diferencia con respecto al resto de sus contemporáneos al
improvisar el fondo, dándonos a conocer parte de las intenciones de la figura,
que no es algo formal, sino algo no previsto, algo que “surgió”, como una
aventura. En el fondo parece que Goya quería dar a conocer los secretos de
Manuel Godoy, quien encargó ese cuadro, con las sutilezas que normalmente usan
los pintores para mostrar realidades de la época y dejarlas impresas para el futuro.
Esta obra es
una nueva forma de pintar a la mujer, no por el desnudo sino la postura y la
mirada de la modelo, como mira al espectador incitándole a acercarse. Ella está
en una postura bastante sugerente dejando ver su belleza femenina casi exhibicionista,
y aunque no es la primera vez que en la historia del arte se hace una mujer con
una postura parecida a la de la maja, son sus ojos los que la hacen diferente, unos
ojos atrevidos, cargados de lujuria, eso fue lo que llamo la atención de la Inquisición,
que una mirada tan sugerente pudiera estar en un cuadro en manos de gente de
alta cuna.
Si no
tuviéramos “La maja vestida” no
podríamos saber que se trata de una maja, parece una tontería, pero es
interesante saber de qué rango social era y sin dicha información es difícil
saber con qué intención o contexto la retrataba. También al tratarse de una
maja, más apreciable quizás en “La maja vestida”, vemos el vestido de la época
con los boleros y el peinado, típicos de las majas, sin embargo, el vestido y
los zapatos parecen pertenecer más a una aristócrata que a una maja.
Un
aspecto destacable en este cuadro es la luz, la luz parece emanar de ella,
aunque vemos que entra por una ventana, pero está claro que la piel pálida la
refleja de una forma impresionante.
Entre
la vestida y la desnuda se ven unas diferencias bastante claras: en la desnuda
se aprecian colores fríos y tonos muy pálido
“El rostro es
afilado y sutil, con almendrados ojos sin maquillaje, pero vivos y móviles por
esa gota de luz que les confiere una mirada profunda.” (VV.AA, 2003. p.130)
Sin embargo, en la vestida observamos que los
colores de la piel incluso, son más cálidos; los colores de la cara merecen la
mención, pues en la vestida su cara está con más color, dando por ejemplo a
entender o que esta sofocada por el calor o que está ruborizada cuando la pinta
el artista, pero en la desnuda vemos que la cara permanece pálida, casi enfermiza.
Pero la sonrisa y mirada de la maja parece que no es así, da la sensación de
que está decidida a conseguir algo, incluso da un aire de frivolidad.
Es
un cuadro que esconde muchos secretos, que aún no tienen por qué desvelarse
todos, así muchos de ellos serán formulados en las mentes de los espectadores
que se pierdan en esa cautivadora mirada.
BIBLIOGRAFÍA
Manuela.
B. Mena Marques. Los grandes genios del arte: Goya. 2003. España. El mundo.
Stephen
Farthing. 1001 pinturas que hay que ver antes de morir. 2007. España. Grijalbo
E.H. Gombrich. Historia del arte. 1997.
España. Phaidon.
Bibliografía
web.
Museo
Nacional del Prado. Goya en el Prado. La maja desnuda. Fecha de consulta 22/
02/ 2017. https://www.goyaenelprado.es/obras/ficha/goya/la-maja-desnuda/

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