Nace en Madrid en el año 1953 y muere en Ibiza en el
2001, una gran tragedia ya que era un artista independiente que daba paso a una
nueva forma de ver el arte. Su gran amor y compañera es Cristina Iglesias, fue
la que, después de muerto, supervisó y cuidó de sus exposiciones.
Era una persona que se interesaba en varios campos:
en la televisión, la radio y la magia. Todo ello va influyendo en su vida de
tal forma que se refleja en sus obras. Además,
se influenció del cineasta Rober Breson, Giacometi, Rober Morris y Newman.
La forma de presentar sus obras es una de las características
principales de Juan Muñoz, quiere que el espectador sea también participante,
que entre en la sala y se pasee por ella mirando todas las perspectivas posibles,
toda la interpretación posible con la obra.
Sus obras son
narrativas, intentan contar una historia, un significado, una verdad o una
crítica, el reto es como transmitirla. Sus esculturas están hechas de diversos
materiales, pero para las personas suele usar gomas. Y con gran maestría y
realismo nos hace creer que sus esculturas están vivas, “este presentimiento
con respecto a algo que tendría que moverse esta diseminado en la obra de Juan
Muñoz.” (Castro, 2005, p 10)
La obra a analizar es “Mirando fijamente a el mar”,
en la sala donde se expone observamos a dos figuras, una apoyada en la otra,
ambas intentando mirarse en un espejo mediano, lo curioso es que llevan unas
máscaras hechas de cartón.
En Retrospectiva, hablando sobre esta escultura dijo:
“En ocasiones, mis personajes e comportan como un espejo que no puede reflejar.
Están ahí para decirnos algo sobre nuestra mirada, pero no pueden hacerlo ya
que no nos permiten vernos a nosotros mismos” (Muñoz, 2009, p.5)
El realismo de las estatuas es increíble, pero el hecho
de que Juan Muñoz oculte sus rostros podría tener un significado. La obra podría
tratar de la falsedad del ser humano, de cómo intentamos poner una capa externa
cutre que todos los demás puedan ver y que nosotros también la veamos al
mirarnos al espejo, sin embargo, el reflejo parece sorprenderles, como si
descubriesen en lo que se han convertido.
Esto nos hace reflexionar y pensar seriamente en cómo
nos perciben y como somos de verdad, Juan Muñoz pretende que nos aislemos del
tiempo y pensemos e interioricemos, “Para mí las mejores esculturas parecen
dilatarse en el tiempo” (Muñoz. 1996. p.155)
Bibliografía
Fernando Castro Flórez, El espacio inquietante del hombre: el lugar del ventrílocuo, unas
conversaciones con Juan Muñoz. (2005). Madrid. Cendeac
James Lingwood Museo Nacional Centro de Arte Reina
Sofía, Juan muñoz, monólogos y diálogos. (1996). Madrid. Ministerio de cultura y
educación.
Fuentes web.
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Juan Muñoz:
Retrospectiva. 17/ 05/ 2017.
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